Una fusión audaz entre tradición y modernidad, donde el espíritu inconfundible del ahumado se encuentra con una complejidad inesperada, ofreciendo una experiencia única para los paladares más curiosos.
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El Ardbeg Smoketrails Cote Rôtie es una edición limitada que fusiona la icónica intensidad ahumada de Ardbeg con la sofisticación de los vinos de la región de Côte Rôtie, en el Ródano. Esta expresión única destaca por su proceso de maduración en barricas que previamente albergaron vino tinto, lo que aporta una dimensión innovadora y enriquecedora al carácter tradicional de la destilería. El resultado es un whisky que refleja el espíritu de Ardbeg, con un toque de complejidad vinosa que atraerá tanto a los aficionados del whisky como a los amantes del vino, en una experiencia sensorial única y cautivadora.
NOTAS DE CATA
COLOR: El Ardbeg Smoketrails Cote Rôtie despliega un color dorado cálido con tonalidades ámbar que sugieren una rica maduración en barricas de vino tinto. Este matiz brillante y envolvente invita a la contemplación y establece la promesa de una experiencia sensorial compleja y bien equilibrada, característica de las ediciones especiales de la destilería.
NARIZ: La nariz es una invitación intrigante, donde la turba y el humo característicos de Ardbeg se entrelazan con capas de frutas maduras y un delicado toque de especias. El perfume evoca la influencia del vino Cote Rôtie, aportando notas sutiles de ciruelas y cerezas negras, combinadas con un leve dejo de roble y una suave frescura que equilibra el perfil ahumado. La complejidad en la nariz es profunda, invitando a descubrir nuevas facetas con cada inhalación.
GUSTO: Al primer sorbo, el Ardbeg Smoketrails Cote Rôtie revela una textura sedosa que se despliega en boca con una intensidad controlada. El característico toque ahumado y de turba se integra armoniosamente con una estructura afrutada, que recuerda a las notas de frutos oscuros y un toque de especias dulces. A medida que el whisky evoluciona en el paladar, se percibe una suavidad inesperada que contrasta con la potencia ahumada, creando una sensación de equilibrio y complejidad. El final es largo, con una persistencia suave que mantiene la influencia del vino, dejando un regusto envolvente y ligeramente especiado.