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Una obra maestra de la destilería, que captura la esencia de su tierra en cada gota, ofreciendo una experiencia profunda, audaz y memorable que desafía el paso del tiempo.
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El Lagavulin 16 años es un whisky escocés icónico de la región de Islay, conocido por su carácter único y su capacidad de conquistar a los paladares más exigentes. Madurado durante 16 años en barricas de roble, este destilado refleja la tradición y maestría de la destilería Lagavulin, famosa por sus whiskys con una personalidad inconfundible. Su perfil distintivo combina la fuerza y la sutileza, ofreciendo una experiencia profunda y envolvente. Ideal para los amantes de los whiskys con un carácter robusto y una complejidad que se revela con cada sorbo, el Lagavulin 16 es un verdadero referente en su categoría.
NOTAS DE CATA
COLOR: De un dorado profundo y radiante, con destellos cobrizos que evocan la madurez del whisky tras 16 años de reposo en barricas de roble. Su color refleja la intensidad y la riqueza de su envejecimiento, capturando la luz con una calidez que invita a la contemplación.
NARIZ: Al acercarse, la nariz es una inmersión en la esencia misma de Islay. Un primer golpe de turba ahumada, densa y envolvente, se mezcla con la presencia del aire marino, dejando entrever una fragancia salina que recuerda a las costas escocesas. A medida que el whisky respira, emergen matices más suaves de frutas secas, un toque de especias terrosas y una ligera insinuación de madera quemada, todo armoniosamente entrelazado con una sutil dulzura que añade complejidad.
GUSTO: En boca, el Lagavulin 16 se presenta con una textura rica y robusta, pero a la vez sorprendentemente suave. La turba, siempre presente, no domina sino que se equilibra perfectamente con la suavidad de la malta, revelando un perfil profundo y sofisticado. Con cada trago, el sabor se despliega lentamente, mostrando capas de frutos secos, un toque de chocolate amargo y una leve especia que complementa la potencia ahumada. El final es largo y persistente, con una huella salina y terrosa que se queda en el paladar, dejando una sensación de calidez que invita a seguir disfrutando.