Desde un viñedo centenario en Galicia, nace una joya líquida que desafía el tiempo, combinando tradición, suelo y maestría en cada gota. Solo unos pocos la descubren.
Pagos 100% seguros por TPV con tarjeta
Transporte gratuito para compras superiores a 150€
Atención al cliente para cualquier duda
Elaborado a partir de cepas centenarias en pie franco y cultivado sobre suelos graníticos únicos, este vino representa la esencia de una parcela singular y la visión de una bodega profundamente arraigada en la tradición gallega.
ENSAMBLAJE
Procede de una única parcela de cepas centenarias de Albariño, cultivadas en suelos graníticos y vinificadas en grandes toneles de roble.
NOTAS DE CATA
COLOR: A la vista, muestra un matiz dorado pálido con reflejos ligeramente verdosos, señal de su juventud y pureza varietal. Su limpidez es impecable, con una luminosidad que delata frescura y precisión en la elaboración. Al agitar la copa, deja una lágrima pausada y uniforme, que anticipa densidad sin exceso.
NARIZ: En nariz, despliega un perfil contenido pero expresivo, lejos de lo obvio. Comienza con una sensación de aire limpio, seguido por notas de fruta blanca crujiente, como si acabara de cortarse una manzana sobre piedra húmeda. Surgen después aromas más sutiles: heno seco, piel de cítricos, un eco marino que no domina pero acompaña, y una nota levemente especiada que aparece al fondo, casi imperceptible. La evolución en copa es constante, invitando a volver una y otra vez con curiosidad.
GUSTO: En boca, el vino se despliega con tensión contenida. Su entrada es directa, limpia, sin ornamentos innecesarios, pero con una profundidad que se revela en capas. Tiene una textura precisa, que acaricia el paladar con fineza, y una acidez integrada que marca el ritmo sin imponerse. No hay exuberancia, sino una elegancia sobria que se apoya en la mineralidad y en la estructura natural de la uva. El final es largo, silencioso, con un recuerdo salino y terroso que habla más del suelo que de la fruta.