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Una experiencia de lujo en cada sorbo, donde la tradición se encuentra con la perfección moderna. Un tequila que redefine la elegancia, ideal para quienes buscan lo extraordinario.
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El tequila Don Julio 70® Añejo Cristalino es la culminación de 70 años de conocimiento, experiencia e innovación que combina la suavidad de un tequila Blanco y la complejidad de un tequila Añejo para ofrecer una experiencia de tequila completamente única. El tequila Don Julio 70® Añejo Cristalino se añeja dieciocho meses en barriles de roble blanco americano y luego se filtra cuidadosamente para resaltar su sabor a agave fresco.
NOTAS DE CATA
COLOR: A simple vista, Don Julio 70 Cristalino Añejo impresiona por su pureza y transparencia. No tiene el tono dorado que caracteriza a los tequilas añejos, sino que se muestra completamente claro, similar al cristal. Esta apariencia limpia refleja el proceso de filtrado que atraviesa el tequila después de su añejamiento, lo que elimina cualquier matiz de color pero conserva toda su complejidad y profundidad en sabor. Su claridad transmite una sensación de elegancia y distinción, invitando al disfrute de su contenido.
NARIZ: El primer contacto con la copa revela un perfil aromático sorprendentemente equilibrado y fresco. Los aromas iniciales son suaves y envolventes, con una presencia prominente de vainilla y caramelo tostado, que se entrelazan perfectamente con la esencia sutil de roble ligero. A medida que el tequila respira, empiezan a aparecer notas de frutos secos, como almendra y nuez, con toques de agave cocido, que aportan un carácter ligeramente terroso y herbal. El aroma es limpio y bien estructurado, sin resultar abrumador, lo que prepara el paladar para una experiencia suave pero compleja al mismo tiempo.
GUSTO: Al tomar el primer sorbo, Don Julio 70 Cristalino se desliza suavemente sobre el paladar con una textura sedosa que envuelve la boca. La entrada es suave, pero rápidamente se desarrolla una complejidad de sabores. Las notas de vainilla y caramelo se mantienen presentes, complementadas por un toque sutil de madera de roble, que se siente de manera elegante y no dominante. El perfil de sabor se va transformando con la aparición de frutas maduras como pera y manzana caramelizada, las cuales aportan un toque dulce y jugoso. A lo largo de su recorrido por el paladar, se puede sentir la esencia de agave dulce, un toque fresco y ligeramente especiado que realza la suavidad general del tequila. El final es largo, persistente y delicado, dejando una sensación placentera de frutos secos y un ligero retrogusto de roble que invita a dar otro sorbo.